Casas De Apuestas Entrevista | @OscarKing765: de 5€ a 630.000€ con una combinada
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Entrevista | @OscarKing765: de 5€ a 630.000€ con una combinada

Entrevista con Óscar Mosquera, ganador del mayor premio en España con una funbet en Winamax
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Escrito por: Carlos de Jurado Analista y apostador
Updated: 2 feb., 2026

Óscar Mosquera (@OscarKing765) entra en directo con un “buenas noites” que suena a casa. Tiene 31 años, es gallego y viene de un pueblo diminuto de Pontevedra llamado Fontao, un sitio donde todos se conocen y donde, según él mismo, viven “como mucho” unas 100 personas. Hasta hace nada, su vida era la de tantos: trabajo en la construcción, fontanería, rutina de madrugar, pagar el alquiler y seguir tirando. Y de repente, en cuestión de horas, se convierte en el protagonista del premio más comentado de Winamax en España: una combinada de 22 selecciones que transforma 5€ en 636.093,62€.

No llega al directo con MisCasas a vender humo. Llega a apagar incendios. Porque mientras él intenta asumir el golpe de suerte, en redes se ha instalado la teoría de la conspiración: que si es una campaña publicitaria, que si está amañado, que si no existe, que si alguien le ha prestado la cuenta...

De Fontao al foco: “no estoy acostumbrado a salir en cámara”

Óscar, que no se mueve en círculos mediáticos y no tenía ni perfil en X, de repente aparece en medios y se encuentra con cámaras, llamadas, rumores y gente pidiendo dinero como si fuera un cajero.

Cuando se le pregunta por la presión mediática, no presume. Reconoce que le cuesta. Que no está acostumbrado. Que hablar frente a una cámara no es lo suyo. Y que, en un pueblo de 100 habitantes como Fontao, la noticia vuela más rápido que cualquier tuit: “ya lo estaban comentando en el bar”, dice, incluso antes de que muchos supieran que era él.

En un momento aparece el humor, el típico de barra: “serás el más rico del pueblo”, “igual te presentas a alcalde”. Ríe, pero la risa no tapa lo que se nota por debajo: la incomodidad de alguien que ha pasado de ser anónimo a tener la lupa encima.

La pregunta que todo el mundo hace: “¿qué es lo primero que te has comprado?”

Y entonces llega lo inevitable. La típica pregunta que abre titulares y que a la gente le encanta: qué se compra alguien al que le cae un premio así. Óscar no se inventa una fantasía. Dice que ropa, un móvil, y que quiere irse de vacaciones. Y asoma una idea que repite durante toda la charla: no quiere vivir de esto como si fuera el final del camino. Para él es un empujón, no una jubilación.

La parte emocional aparece pronto. Él mismo confiesa que los primeros días le costaba dormir. No por estrés financiero, sino por incredulidad. “Era imposible cerrar ojo”, resume. Y cuando se le pide que describa qué pensó al ver el premio, lo suelta sin adornos: “me ha solucionado la vida”.

Pero “solucionar la vida” no significa que antes estuviera hundido. Aquí hay otro matiz importante. Óscar explica que siempre trabajó, que no debía nada, que con 31 años estaba “limpio” de deudas. El dinero llega como un salto de nivel, no como un rescate. Eso, en términos de relato, cambia mucho: no es un golpe que le saca del barro, es un golpe que le abre opciones.

El premio real, Hacienda y la cifra que queda

En el directo se pone una cifra que aterriza el mito. Porque cuando se habla de 636.093,62 € suena a película, pero él mismo asume lo que todo el mundo sabe: Hacienda se queda una parte enorme. Se menciona el 47%. Y, aun así, la conclusión es obvia: 300.000€ largos siguen siendo un cambio de vida.

En ese punto aparece el tema que hace que esta historia sea distinta de otras: el “Combo Booster” y los bonos. Óscar explica que una parte importante del monto asociado al booster se traduce en bonos que no se pueden retirar tal cual, y que tienen caducidad. Eso le coloca en una situación curiosa: tiene una cifra altísima “en el bankroll”, pero no es dinero líquido hasta que se va canjeando.

Lo que desde fuera se ve como “ya está, se acabó”, por dentro es “todavía tengo que gestionarlo”. Y esa gestión, si no tienes experiencia o no quieres generar un hábito de apostar por apostar, puede ser un problema.

“Tengo gestoría, tengo abogado”: la decisión más sensata

En medio del ruido, hay una respuesta que lo define. Cuando se le pregunta por el asesoramiento financiero, Óscar no duda: dice que sí, que ya lo tiene todo movido. Habla de abogados, de gestoría, de haber colocado el dinero, de apartar lo de Hacienda y de pensar en su hija a futuro. Vamos, desmonta el cliché del ganador impulsivo.

También hay una lección que se puede contar sin moralina: pasar de una vida normal a manejar seis cifras requiere orden, porque si no, se te va de las manos por presión, por euforia o por mala planificación. Él lo entiende, y lo verbaliza: invertir, apartar impuestos, dejar un colchón para el negocio. No se vende como experto, pero actúa con cabeza.

Redes sociales: suplantaciones, pirañas y el precio de ser viral

La parte más actual de la historia llega cuando explica por qué se abrió X. No fue por ego. Fue por defensa. Alguien creó cuentas haciéndose pasar por él y, según cuenta, estaba publicando pronósticos. Óscar se vio obligado a abrir el perfil para que la gente no cayera en la suplantación.

Ahí aparece una radiografía muy real de lo que pasa cada vez que alguien se hace viral con dinero de por medio: oportunistas, perfiles falsos, mensajes pidiendo 1.000€, gente tratando de rascar. Óscar cuenta que en Instagram tiene un perfil personal y que no acepta solicitudes. Se hizo otro para separar. 

Podría cerrar su cuenta y desvincularse de las redes y las apuestas, y ahorrarse más de un quebradero de cabeza. Pero Óscar mezcla la calma y el orgullo: dice que no insulta a nadie, pero que no le entra en la cabeza que le critiquen por algo que no han vivido. Afirma dormir con dinero “en la almohada” mientras otros insultan. No es elegante, pero es humano.

El futuro: vacaciones, negocio y seguir trabajando

Óscar no quiere convertirse en personaje de apuestas. Quiere estabilidad. Habla de montar un bar. Habla de emprender. Habla de seguir trabajando, incluso “más que ahora”, pero para él, no para un jefe. Aclara algo que muchos no entienden: con 300.000€ no te da para vivir toda la vida si te duermes. Te da para empezar mejor, para invertir, para respirar y para construir algo.

Antes de ponerse manos a la obra, eso sí, se va a permitir un paréntesis. se irá de vacaciones a las Maldivas con su pareja, un viaje que hasta hace nada era impensable y que entiende como una forma de parar, asimilar todo lo ocurrido y volver con las ideas claras.

También cuenta la reacción de su jefe cuando dejó su trabajo, que se alegró por él, como si le hubiera tocado a él mismo. Ese detalle humaniza mucho: no es un relato de ruptura con el pasado, sino de transición. Y la familia, contenta, claro.

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