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Flashcore entrevista

Flashscore: mucho más que marcadores en directo

Oliver F. Domínguez, Country Manager en España, explica la evolución de la plataforma
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Escrito por: Carlos de Jurado Analista y apostador
Actualizado: 17 abr., 2026
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Oliver F. Domínguez
Country Manager en Flashcore

Oliver F. Domínguez es Country Manager de Flashscore en España y cuenta con una trayectoria vinculada a la comunicación, el deporte y los contenidos digitales. Graduado en periodismo y comunicación audiovisual, comenzó su recorrido dentro de la compañía en un proyecto enfocado en Cataluña y, con el paso del tiempo, fue asumiendo distintas responsabilidades hasta ponerse al frente del desarrollo de la marca en el mercado español.

Puedes ver aquí la entrevista completa en vídeo

Flashscore forma parte de la rutina de millones de aficionados desde hace años. Antes como Mis Marcadores, ahora con una identidad mucho más global, la plataforma se ha convertido en una consulta automática para mirar un resultado, seguir un partido en vivo o revisar estadísticas en cuestión de segundos.

Detrás de ese gesto casi mecánico hay bastante más de lo que parece. Oliver F. Domínguez, Country Manager de Flashscore en España, dibuja una marca que ya no quiere quedarse solo en el marcador rápido, sino crecer como plataforma deportiva más completa, con noticias, datos avanzados, perfiles de jugadores, audio comentarios y nuevas herramientas para alargar la estancia del usuario.

De Mis Marcadores a una marca global 

Parte de la fuerza de Flashscore en España tiene que ver con su recorrido. La plataforma, fundada en 2006 como una startup checa, acumula hoy más de 400 millones de descargas y se ha convertido en una referencia global dentro del seguimiento deportivo en directo. Pero en el mercado español su historia arrancó de otra manera. 

No llegó de la nada ni aterrizó como una marca desconocida. Oliver recuerda que Mis Marcadores fue “el producto español inicial de Flashscore”, una etapa que todavía sigue viva en la memoria de muchos usuarios y que ayuda a entender por qué la marca ha mantenido una conexión tan natural con el aficionado español. Ese pasado también refuerza la sensación de continuidad. 

"Yo mismo comencé a usar Flashscore cuando era Mis Marcadores".

En España, Flashscore es la evolución de una herramienta que ya estaba integrada en la rutina de muchísima gente. El propio Oliver lo reconoce cuando cuenta que “yo mismo comencé a usar Flashscore cuando era Mis Marcadores” y, todavía, le faltaban muchos años para empezar a trabajar en la compañía.

Flashcore movil

La app de Flashscore vista desde el móvil. | Fuente: Elaboración propia

Marcadores en directo: de la Champions a las islas fiyi

Una de las cuestiones más llamativas alrededor de Flashscore es su capacidad para ofrecer datos en vivo de competiciones que, para la mayoría del público, parecen imposibles de seguir. Oliver explica que el corazón operativo está en Praga, donde existe una estructura en contacto constante con fuentes locales, ligas y federaciones. A partir de ahí, la maquinaria funciona con una base tecnológica muy potente y con supervisión humana permanente. 

Cuando habla de ese engranaje, Oliver deja claro que hoy “es todo tecnológico, todo digital”, aunque esa automatización no excluye el control manual. Siempre hay personas revisando que la cobertura se mantenga estable, sobre todo en ligas o partidos con menos seguimiento, donde el dato no viaja con la misma visibilidad que en una Champions League. Esa combinación entre proceso automatizado y vigilancia constante explica que un usuario pueda abrir la app, ver una competición sub-19 en Noruega o un partido en Fiyi y recibir información en tiempo real con total normalidad. 

"Hay gente trabajando 24 horas los siete días de la semana".

Por eso, más que una simple base de datos, Flashscore funciona como una red global que necesita precisión, coordinación y capacidad de respuesta. Esa es la parte que el usuario no ve, pero que sostiene toda la experiencia. Oliver lo resume bien cuando recuerda que “hay gente trabajando 24 horas los siete días de la semana" para que todo siga funcionando.

El día más difícil del año no es una final ni un Clásico 🕵️

A simple vista, podría parecer que el mayor reto técnico para una plataforma así llega con un Clásico, una final de Champions o la final de un Mundial. Sin embargo, Oliver apunta en otra dirección. El momento más delicado del año suele ser la última jornada de la fase liga de la Champions, cuando se juegan todos los partidos simultáneos y millones de usuarios saltan de uno a otro sin parar.

El problema no es tanto el volumen bruto como la forma en que se reparte ese tráfico. En una final, la atención está concentrada en un único encuentro. En cambio, una jornada con 18 partidos a la vez dispara las notificaciones, las consultas cruzadas, los saltos entre pantallas y la navegación constante dentro de la app. Es, en definitiva, el escenario más exigente para los servidores.

Ese recuerdo también sirve para mostrar cómo aprende una plataforma global de sus propios golpes. El año anterior hubo problemas generalizados en varias apps del sector, pero esta vez se tomaron medidas previas, se ajustaron servicios y se desactivaron algunas notificaciones no esenciales para soportar mejor la carga. La dimensión del reto se entiende todavía mejor cuando Oliver recuerda que “se llegó a los 34 millones de usuarios simultáneamente en un minuto”.

BeSoccer, competencia y una estrategia de marcas separadas

Dentro del crecimiento reciente de Flashscore, la compra de BeSoccer a finales de 2024 fue uno de los movimientos más potentes del sector. Oliver reconoce que la operación fue importante y deja claro que la voluntad del grupo pasa por mantener dos identidades diferenciadas. Según explica, “no se han unido ni las redacciones ni los equipos”, de modo que ambas marcas siguen funcionando con bastante autonomía aunque existan puntos de colaboración.

Eso no significa que trabajen de espaldas. Flashscore incorpora artículos de BeSoccer en su servicio de noticias, y al revés también aparecen sinergias en otros formatos concretos. Pero la lógica no pasa por mezclarlo todo, sino por respetar el valor de cada producto. En el fondo, la idea es sencilla: si algo funciona, no hace falta desmontarlo para integrarlo.

"BeSoccer trabaja de forma independiente, pero existen sinergias con Flashscore".

Oliver también se detiene en la competencia y sitúa a Sofascore como uno de los grandes rivales dentro de este terreno. No lo hace en tono grandilocuente, sino con bastante naturalidad, reconociendo que hay actores que gestionan bien ciertos aspectos del producto, especialmente en momentos de gran tensión técnica. Por eso insiste en que Flashscore sigue creciendo, pero en un mercado donde nadie puede relajarse.

Flashcore tablet

La app de Flashscore vista desde una tablet. | Fuente: Elaboración propia

El siguiente paso: que el usuario no entre solo a mirar un marcador

Uno de los puntos más interesantes del discurso de Oliver está en cómo describe la evolución del usuario. Flashscore ya no quiere ser solo el sitio al que entras, miras el resultado y sales. La ambición es otra. Él mismo explica que el objetivo pasa por que el usuario “no solo reciba la notificación del resultado, lo mire y ya está, sino que tenga acceso a más información”.

Ahí entra la apuesta por una plataforma más completa, con estadísticas, noticias, audio comentarios, previas y perfiles detallados. Oliver reconoce que ese es el camino lógico tanto a nivel de producto como de negocio: cuanto más tiempo pase el usuario dentro de la app, más valor gana la plataforma. No se trata solo de enseñar un marcador, sino de construir un entorno al que la gente vuelva también para entender mejor lo que está viendo.

"Lo que se busca es ser una plataforma deportiva más integral".

Ese salto tiene mucho que ver con el acuerdo con Opta, que refuerza el peso de los datos dentro de Flashscore. Oliver explica que ha habido intercambio de información, contraste de estadísticas y trabajo conjunto entre equipos técnicos para enriquecer la plataforma. No es un detalle menor, porque permite sostener mejor la ambición de convertirse en “una plataforma deportiva más integral” y no solo en una app rápida para ver cómo va el partido en el minuto 63.

Flashscore y su relación con las apuestas deportivas

Flashscore ha introducido las apuestas deportivas en su negocio de una forma evidente. La plataforma muestra cuotas de múltiples casas, incorpora información que resulta muy útil para comparar opciones y ofrece estadísticas que, para muchos usuarios, sirven también como apoyo a la hora de analizar un partido antes de apostar. Aunque su propuesta principal siga siendo la del resultado en directo, esa pata vinculada a las apuestas forma ya parte del producto.

Sin embargo, esa presencia también tiene un coste a nivel comercial, al menos en España y en otros mercados europeos. Oliver reconoce que ahí aparece una “zona gris”: por un lado, las cuotas y ciertos datos pueden aportar mucho valor al usuario; por otro, esa relación con las apuestas complica determinados acuerdos con medios, marcas o potenciales socios que prefieren mantenerse alejados de cualquier vínculo con el juego.

Ese contraste, según explica, no se vive igual fuera de Europa. En Latinoamérica, por ejemplo, el margen de maniobra es mayor y ese tipo de integración genera muchas menos reticencias. En cambio, en países como España la simple presencia de anunciantes del sector o de estadísticas muy asociadas al apostador ya puede levantar barreras. Ahí está una de las claves del equilibrio que Flashscore intenta mantener: aprovechar el valor que aportan las apuestas dentro del producto sin convertirlas en el centro visible de su discurso.

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