
Argentina no es la gran favorita, pero la ilusión está intacta
Cuando empezó el Mundial de Catar, había mucha expectativa con respecto a si Argentina iba a ganarlo. El pueblo estaba ilusionado y el lema “elijo creer” resonaba en cada rincón del país. Los argentinos lo queríamos más por Messi que por nosotros mismos y el equipo no nos defraudó.
A 4 años de la hazaña, el plantel se mantiene más o menos igual, pero ya casi nadie parece pensar que Argentina va a repetir la historia. Admito que tengo opiniones encontradas, pero no puedo dejar de soñar con volver a levantar la copa.
Messi nos da la confianza
Messi es el corazón de la selección y, aunque ya no todo pase por él, creo que llega al Mundial con una inteligencia táctica capaz de influir en el momento justo. Si a esto se le suma lo que sigue demostrando en el Inter de Miami, al menos puedo decir que vamos a ser un rival difícil para los que sí son favoritos.
Al Mundial no llega un Messi oxidado, sino uno que viene compitiendo regularmente y que sabe cómo incomodar cuando más importa.
La confianza no es suficiente
Los últimos dos amistosos de Argentina dejaron claro que cualquier equipo nos puede dar un susto como el de Arabia Saudita. Por empezar, el nivel de los rivales no estuvo acorde de lo que podemos esperar en el Mundial y, así y todo, sacamos una victoria escueta contra Mauritania.
Scaloni fue tajante: «No hicimos un buen partido, eso lo tengo bastante claro. Este equipo puede jugar mucho mejor, es evidente».
Y tiene razón. Porque si Argentina apenas puede dominar a equipos que ni siquiera clasificaron al Mundial, ¿qué pasará cuando enfrente a Francia, Brasil o España? El partido contra Mauritania no fue una prueba superada; fue una alarma silenciosa que Scaloni, con su experiencia, supo capturar. La diferencia entre ganar y perder a veces no está en la calidad del rival, sino en la concentración mental. Arabia Saudita lo demostró en Catar: una Argentina distraída y sin presión es vulnerable.
Mi postura irracional
Los argentinos somos supersticiosos, en especial, cuando juega nuestro equipo o la selección. En el Mundial pasado, mi sobrino tuvo que ver todos los partidos fuera de su casa porque cuando perdimos contra Arabia Saudita él estaba ahí (creer o reventar, ganamos todos los demás).
El otro día, leí una noticia que encendió mis alarmas. Un medio local decía que las 3 veces que Argentina salió campeón, hubo un arquero que jugaba en River entre los convocados:
- 1978: Ubaldo Fillol
- 1986: Nery Pumpido
- 2022: Franco Armani

Los arqueros de River que formaron parte del plantel de Argentina las 3 veces que ganó el Mundial.
En este Mundial, todo parece indicar que Scaloni va a convocar a Dibu Martínez (Aston Villa), Walter Benítez (Crystal Palace) y Gerónimo Rulli (Marseille)... como buena argentina, no dejo de pensar si no sería mejor convocarlo a Armani o hasta llevar a Santiago Beltrán. Probablemente, Scaloni sepa qué es lo mejor para el plantel…
Yo sé que la superstición no cambia nada y elijo creer. Pero, en el fondo, también creo que solo vamos a ganar si están Armani o Beltrán.



